HIPERTROFIA DE CORNETES


TURBINOPLASTIA: CAUTERIZACIÓN DE CORNETES  VS.  LÁSER VS. RADIOFRECUENCIA INTERSTICIAL CONTROLADA

Englobamos bajo el término de turbinoplastias, siguiendo el concepto conservador que este término lleva implícito, aquellas múltiples técnicas aplicadas sobre el cornete, en las que la mínima lesión y la máxima conservación fisiológica están presentes, aún a riesgo de quedarnos cortos. Estas técnicas se suelen aplicar bajo anestesia local, y se han ido renovando afortunadamente desde las ya abandonadas cauterizaciones superficiales, en las que existían unas mórbidas lesiones costrosas, hasta las actuaciones por Radiofrecuencia (RF) submucosa.
Así pues, la coblación de los cornetes, términos con los que también se conoce la cirugía mediante Radiofrecuencia se realiza en consultorio y en ocasiones en ámbito Sanatorial, con anestesia local y es bastante bien tolerada, mostrándose muy eficaz en aquellos casos en que este bien indicada y son en nuestra experiencia la técnica más recomendables, aunque es algo costosa por el precio de los terminales (Puntas descartables), ya que son de un solo uso y muy sofisticados.

Consiste en insertar una aguja electrodo en la parte superior del cornete inferior y empujando dorsalmente hasta que la punta de la aguja alcance el final del cornete. Para obtener óptimos resultados, la posición de la aguja debe estar en el medio, entre la estructura del hueso y la superficie del cornete (mucosa).
Se puede obtener una necrosis térmica a lo largo del cornete inferior, mediante el procedimiento de Radiofrecuencia Intersticial Controlada - RFITT (Uni o Bipolar), activando la energía del equipo, con control acústico de la aplicación y retrayendo la aguja 10 mm (distancia de las marcas de la punta de trabajo) y activando la energía nuevamente.
Se repite este procedimiento hasta tratar toda la extensión del cornete (ver Fig. abajo).
Si sólo se va a tratar un área hipertrófica específica y limitada del cornete, es factible utilizar una aplicación de potencia localizada.

¿Qué es la cirugía de cornetes?

Los cornetes son unas estructuras alargadas y carnosas situadas en el interior de las fosas nasales con una lámina delgada de hueso en su interior. En circunstancias normales son útiles para proporcionar una respiración óptima, facilitando la limpieza, el calentamiento y la humidificación del aire que inspiramos. Por muchas y variadas causas los cornetes adoptan un volumen mayor de lo normal, alterándose las funciones que realizan  habitualmente causando molestias al paciente.
Estos síntomas son variados y de mayor o menor intensidad, siendo los principales la dificultad para respirar por la nariz, la existencia de dolores en la cara y en la cabeza, la sensación de sequedad nasal o la presencia persistente de mucosidad nasal más o menos espesa.
La dificultad para respirar por la nariz obliga al paciente a respirar por la boca, especialmente por la noche o cuando está dormido, lo que propicia el padecimiento de otros síntomas como la sequedad de boca, los ronquidos, el síndrome de apnea obstructiva durante el sueño, faringitis, espesamiento de secreciones de garganta y favorece el padecimiento de cefaleas y sinusitis.

¿Cómo se realiza la intervención?

Esta intervención se realiza de forma ambulatoria en el quirófano, y en los casos que se puede realizar con Radiofrecuencia o Láser, incluso en la misma consulta. La intervención, se practica bajo anestesia general o con anestesia local y sedación, siempre asistida por un anestesista, o bien con anestesia local únicamente, con lo cual, el paciente necesitará una estancia en clínica mínima de unas horas después de la intervención. Si la intervención se realiza con Radiofrecuencia o Láser, puede durar solamente entre 5 y 10 minutos.
Es habitual que el paciente deba llevar un taponamiento nasal con unas pequeñas esponjas durante un mínimo de 24 horas. La cirugía se practica por el interior de las fosas nasales, sin cicatrices externas visibles, por lo que no hay que esperar modificaciones intencionadas en el aspecto exterior de la nariz. Dependiendo de la magnitud de las lesiones, el cirujano corregirá o extirpará más o menos cantidad de los elementos patológicos de los cornetes. Pueden operarse los cornetes de ambas fosas nasales, pero es probable que sólo sea necesario intervenir en una de ellas.
Es posible que la hipertrofia de los cornetes represente el signo más evidente de la enfermedad nasal y que coexistan otras enfermedades que produzcan síntomas semejantes, como alergia o rinitis de cualquier causa. En estos casos la mejora que proporciona la cirugía de cornetes puede ser inferior a las expectativas del paciente. Con un estudio previo se puede determinar con antelación qué puede mejorar y qué no.

¿Cómo es el postoperatorio?

El paciente comenzará a notar una mejora en la respiración una vez le sean retirados los taponamientos nasales. A pesar de esto y a causa de las mucosidades y la inflamación en el interior de las fosas nasales, esta mejorase irá percibiendo con el paso de los días y de las semanas.
Con la técnica quirúrgica empleada y la medicación prescrita, es habitual que el paciente no tenga excesivas molestias ni dolores en la cara ni en la cabeza. Las molestias provienen, en todo caso, del hecho de tener taponada la nariz. Los días posteriores a la intervención es frecuente que se produzca un pequeño sangrado ocasional por la nariz. Suelen ceder espontáneamente o por medio de un pequeño tapón de algodón impregnado de agua oxigenada. Algunos pacientes pueden notar episodios transitorios de pérdida del olfato y/o de lagrimeo excesivo.
Normalmente ceden una vez retirados los tapones y excepcionalmente duran algunos días más.
Las fosas nasales son cavidades estrechas que están tapizadas por una mucosa muy sensible. A causa de la enfermedad, de la propia intervención, de los taponamientos o de las curas postoperatorias se pueden formar sinequias, una especie de cicatrices que cruzan el espacio de la fosa nasal y que pueden provocar dificultades respiratorias o molestias. La solución es sencilla, seccionándolas, intervención que se puede hacer en la misma consulta o en el quirófano.
Se deberá tener en cuenta que la mayoría de los pacientes que padecen insuficiencia respiratoria nasal de larga evolución presentan un cierto grado de atrofia en la su mucosa nasal. Puede ocurrir que en algún caso después de la intervención no encuentren la mejora esperada. En estas situaciones sí que se produce una mejora del paso del aire por la nariz, pero el paciente no es capaz de percibirla por esta atrofia. Igualmente se deberá tener en cuenta que la hipertrofia de cornetes es sólo uno de los factores que condicionan la mala respiración del paciente y que pueden coexistir procesos de alergia o de rinitis que precisarán de tratamientos adicionales y que son responsables de algunas situaciones en las que no se experimenta la mejoría esperada.


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